La recesión gingival es un proceso de pérdida o retracción de las encías que deja al descubierto la parte del diente que se encontraba protegida por el tejido gingival. Conlleva un perjuicio estético para la persona que lo padece, pero también supone un peligro para su salud oral ya que provoca que los dientes sean más vulnerables a enfermedades y molestias. 

Las causas de la recesión gingival pueden ser varias. El paso del tiempo es una de ellas. Nuestra boca envejece igual que lo hacen otras partes de nuestro cuerpo, y las encías no son una excepción. La erosión dental debido a la acción de las bacterias que habitan la boca provoca que el margen gingival, la línea donde se une diente y encía, vaya perdiendo firmeza. Esto provoca que con el tiempo se acumule placa bacteriana, cuyos ácidos actúan destruyendo poco a poco la encía.

La presencia de placa bacteriana bajo la encía es la principal causa de las enfermedades periodontales. Este problema se inicia en forma de gingivitis, que cursa con inflamación y sangrado de encías. Cuando la enfermedad avanza la encía comienza a retraerse, hablamos entonces de periodontitis que, en los casos más graves, hace que la encía quede reducida de forma extrema y las bacterias atacan al soporte del diente, haciendo que éste comience a moverse y, finalmente, se caiga.

Otros motivos que pueden provocar la recesión gingival son:

  • Predisposición genética. Hay personas que pueden heredar en sus genes una predisposición a perder el tejido gingival. Estas personas tienen una flora bacteriana agresiva que les provoca este problema. Se puede tratar realizando un estudio genético de predisposición a la enfermedad periodontal con el cual puede  diseñarse un tratamiento específico.
  • Cepillado agresivo. Un cepillado demasiado fuerte o el uso de cepillos dentales con cerdas muy duras también puede originar una recesión de las encías. Esto puede solucionarse mejorando las técnicas de cepillado y utilizando un cepillo dental de cerdas más suaves.
  • Alteraciones en la posición de los dientes. Los dientes desalineados y las maloclusiones (mal encaje de las arcadas dentales) puede provocar una reducción del tejido gingival. Para solucionarlo es necesario alinear correctamente los dientes utilizando la ortodoncia.
  •  Alteraciones anatómicas. Las alteraciones en la anatomía oral producidas por traumatismos o cirugías también pueden ser el origen de una retracción de las encías.
  • Bruxismo. Es el hábito de rechinar o apretar los dientes. Normalmente se incrementa durante la noche y, además de provocar un desgaste innecesario de las piezas dentales, también puede originar una pérdida de encías.
  • Onicofagia. Morderse las uñas o morder objetos duros como lápices, bolígrafos, etc…

Prevenir la retracción de las encías.

La acumulación de placa bacteriana es la principal causa de la retracción gingival, de forma que una correcta higiene dental es la mejor forma de prevenirla. Recuerda que el cepillado no es totalmente efectivo para llegar a determinadas partes del diente, sobre todo a las zonas interdentales. Para solucionarlo y poder acceder a la limpieza del surco gingival tienes que complementar el cepillado utilizando la seda dental. Usándola podrás prevenir la aparición de placa bacteriana y el desarrollo de bolsas periodontales.

De forma complementaria, y al menos una vez al año, se recomienda realizar una limpieza dental profesional en la consulta del dentista. La limpieza realizada por un higienista dental consigue llegar a zonas donde no llega el cepillo dental y remover el sarro acumulado, que tampoco se elimina con el cepillado.

¿Es posible recuperar las encías perdidas?

El tejido gingival no se puede regenerar. Sin embargo, hay diferentes técnicas quirúrgicas odontológicas que permiten la reconstrucción gingival cuyo fin es solucionar el problema estético que provoca una retracción de las encías.

  • Injerto gingival libre de paladar.
  • Injerto de tejido conectivo.
  • Colgajo de reposición lateral.
  • Colgajo de reposición coronal.
  • Regeneración tisular guiada.