Excusas, excusas y más excusas… Alargar tu próxima cita con el dentista no es una buena idea ya que puedes comprometer tu salud oral. A pesar de esta advertencia, en demasiadas ocasiones se prolonga la consulta con el odontólogo inventando mil y un motivos. Estos son los más habituales, aunque no haya razones reales para las excusas. Te contamos por qué. 

Los tratamientos odontológicos son dolorosos.

En primer lugar has de tener en cuenta que acudir al dentista no implica someterse a un tratamiento. Las revisiones son necesarias para comprobar el estado de tus dientes y una exploración en la consulta del dentista para detectar problemas o informarte del estado de tu boca no causa dolor alguno.

En caso de necesitar algún tratamiento, se realizan con anestesia local, lo que garantiza que no sentirás dolor. Sí es cierto que algunos tratamientos pueden provocar molestias, como la ortodoncia o los tratamientos periodontales. En estos casos el dentista te indicará los analgésicos que debes tomar para mitigarlas. Además, el dolor que puede causar enfermedades como la caries dental si no se trata de forma temprana sí que debería de ser el mejor motivo para acudir al dentista.

Miedo al dentista. 

La odontofobia o miedo al dentista es un temor irracional al dentista que se manifiesta en forma de nerviosismo, sudoración, estrés o ansiedad. Como todo miedo irracional puede mitigarse con ejercicios de relajación y respiración. La confianza con el odontólogo de cabecera es otro factor que incide en la reducción del temor a la consulta. Una adecuada información sobre el procedimiento que se va a desarrollar y una buena comunicación con los profesionales de la clínica dental ayudan también a eliminar temores y nerviosismo.

En los casos más extremos puede estar indicado el uso de ansiolícos y, en tratamientos prolongados, puede emplearse la sedación consciente.

Es caro. 

El coste de los tratamiento odontológicos puede ser también una excusa para no ir al dentista. Sin embargo, debes tener en cuenta que las revisiones anuales son gratuitas y que la mejora forma de prevenir problemas futuros y, por tanto, tratamientos más costosos, es hacer revisiones anuales para detectar de forma precoz posibles problemas en tu salud oral. Además, el dentista te instruirá en la forma en que debes cuidar tus dientes y realizar una correcta higiene oral para evitar la aparición de enfermedades orales.

No tengo molestias ni dolor. 

Es otra excusa muy habitual, pero has de tener en cuenta que hay enfermedades orales, como la caries, o problemas como la acumulación de sarro que no provocan ninguna sintomatología. Además, estos problemas suelen pasar inadvertidos por lo que es necesaria una exploración odontológica profesional con el fin de detectarlos lo más pronto posible.

Tengo fobia a las agujas.

La anestesia es imprescindible en buena parte de los tratamientos odontológicos. La sensación puede ser desagradable pero tu dentista te ayudará a superarla. Has de tener en cuenta que es momentánea, dura unos segundos, y puede ser mitigada con una buena técnica anestésica.