Los dientes están formados por diferentes materiales que le dan su aspecto blanquecino y brillante, además de su dureza. De hecho, los dientes están compuestos por diferentes tejidos mineralizados. Uno de ellos, es el esmalte dental.

A pesar de lo que se cree habitualmente, el esmalte dental no es hueso. De hecho, se trata del tejido más duro del cuerpo. Es dureza se debe a la presencia de hidroxiapatita, que en el caso del esmalte dental se encuentra más mineralizado que en los tejidos óseos.

¿Por qué es importante el esmalte de los dientes?

La estructura de los dientes está compuesta de tres capas. Una capa interna, llamada pulpa dental, la capa intermedia o dentina, y la exterior, el esmalte dental.

La capa inferior, la dentina, es la responsable del color de los dientes. En lo más profundo del diente está la pulpa, se trata de un tejido con nervios, y por tanto que causa dolor, y vascularizado.

El esmalte dental tiene entre 2 y 3 milímetros de espesor y recubre toda la superficie de las piezas dentales. Como hemos dicho, es el material más duro del cuerpo, pero también es translúcido e insensible al dolor. Se trata de un material casi transparente, con cierto tono gris o azulado.

A pesar de ser el tejido más duro del cuerpo, en realidad es muy frágil. Uno de sus peores enemigos son las bacterias, que abundan en nuestra boca. Estas utilizan los restos de los hidratos de carbono, y producen ácidos que atacan al esmalte dental.

Son estos deshechos ácidos los que hacen que el esmalte comience a desmineralizarse y sufra el ataque de bacterias, provocando la caries.

La gran debilidad del esmalte dental es que no se regenera. Esto provoca que una vez que las bacterias han comenzado a provocar algún daño, este no se repara, y la degradación permanece.

Además de las bacterias, esmalte también es especialmente sensible a los golpes que pueden provocar fracturasmicrofisuras donde pueden alojarse las bacterias, y al rechinar de dientes (bruxismo), que lo desgasta provocando problemas como la sensibilidad dental.

¿Cómo cuidar el esmalte dental?

La norma más importante es, sin duda, una buena higiene oral. Realizando una correcta técnica de cepillado después de cada comida y utilizando la seda dental. Esta es muy importante, ya que con ella accedemos a zonas que no quedarían limpias usando solamente el cepillo.

El dentista también puede ayudarte a cuidar el esmalte dental mediante la aplicación tópica de flúor. Con ello se consigue remineralizar el diente y hacerlo así más resistente al ataque de las bacterias. Este tipo de tratamientos debe estar indicado por el dentista.

Mastica chicle sin azúcar ayuda también a cuidar el esmalte ya que estimula la producción de saliva. De esta forma se consigue reducir la acción de los ácidos, y se lo ponemos más difícil a las bacterias.

Reduce el consumo de azúcares, bebidas carbonatadas y ácidas, y sustitúyelos por alimentos con alto contenido en fibra, como las frutas y las verduras.

Por último, recuerda que el consumo de tabaco también es perjudicial para el esmalte dental.