Habitualmente nos preguntan si es posible recuperar las encías perdidas. La recesión gingival  se conoce comúnmente como retracción de las encías y se refiere a un proceso progresivo que se produce de forma gradual a lo largo de los años. La encía se va destruyendo y retirando, dejando al descubierto el diente. Es posible que el paciente perciba este proceso ya que los cambios se producen de forma muy ligera día a día.  Normalmente, se suele detectar  el problema a partir de los 40 años, aunque hay casos en los que se aprecia también la recesión gingival durante la adolescencia.

La causa más común de la recesión gingival son las enfermedades periodontales, provocadas por la acumulación de placa bacteriana. Por tanto, detrás del problema estaría siempre una mala higiene oral. El cepillado previene la aparición de placa bacteriana. Como siempre decimos, lo recomendable es cepillarse tres veces al día después de cada comida y usar la seda dental. Hay que tener en cuenta además que el cepillado estimula el flujo sanguíneo en las encías: masajear la encía contribuye a mantener su salud. Hay que hacer un cepillado suave, de la encía hacia el extremo del diente, y con un cepillo también suave. Es importante también cepillar la línea de la encía, para eliminar los restos de comida que pueden acumularse.

¿Se pueden recuperar unas encías dañadas?

Existen técnica quirúrgicas para recuperar las encías que aplicamos en nuestra clínica dental en Gijón. Pero siempre es fundamental realizar un tratamiento previo para detener el avance de la recesión gingival. La causa más común suele ser la periodontitis, por lo que en estos casos sería necesario realizar un tratamiento periodontal completo que consiste en una limpieza profunda alrededor del diente y los tejidos que lo soportan para eliminar la placa acumulada. En casos graves sería necesario realizar una gingivectomía, es decir, una eliminación de tejido gingival para poder acceder a la placa.

Además, también es posible realizar una cirugía estética de las encías. Se trata de una especie de trasplante de encías, llevando tejido de una zona a otra. Lo que se hace es colocar tejido de encía sana en las zonas donde se ha perdido. Esto refuerza el diente y lo protege de enfermedades. Puede hacerse en un solo diente o en varios. Es un procedimiento complejo, no doloroso, aunque el paciente puede sufrir molestias en las 24-48 siguientes a la intervención, que se calman con analgésicos.

Dr. Humberto Arias Fonseca. Odontólogo. Director de Clínica Odontológica Integral Dr. Arias

NOTA: Todos nuestros posts tienen un carácter informativo y divulgativo, y nunca sustituyen a la consulta con tu dentista.