El consumo de tabaco es perjudicial para la salud. Esto es algo que todos sabemos y que la evidencia científica ha demostrado. Pero ¿cómo afecta el consumo de tabaco a la salud de tu boca y, concretamente, a los implantes dentales? 

El humo del tabaco contiene miles de sustancias perjudiciales para la salud. La boca es el primer lugar en el que estas entran en contacto con nuestro cuerpo y, por tanto, perjudican directamente a a la salud de tu boca.

El consumo de tabaco está relacionado con la aparición del cáncer oral o de lesiones premalignas, de lesiones en las mucosas como la estomatitis nicotínica. Además, el consumo habitual de tabaco indice en la aparición de sarro al favorecer la mineralización de la placa bacteriana.

La mayor presencia de placa bacteriana en la persona fumadoras, hace que estas sean más propensas a padecer enfermedad periodontal.

Incidencia del tabaco en los implantes dentales

Además de todas estas consecuencia, el tabaco también tiene efectos nocivos en los implantes dentales.

Estos son ya una forma habitual de tratar la falta de piezas dentales de forma que muchas personas fumadora se plantean si su hábito puede tener o no consecuencias en el éxito de un tratamiento con implantes dentales.

Pues bien. En primer lugar hay que tener en cuenta que la correcta función de un implante dental depende de un proceso biológico denominado osteointegración. Este proceso, con el que se logra una unión firme del implante dental al hueso del paciente, debe realizarse de forma natural, sin que intervenga ningún tipo de factor externo que pueda alterarlo.

Y aquí es donde el tabaco puede provocar una alteración del proceso de osteointegración. Los fumadores tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones durante la osteointegración del implante dental tras la cirugía implantológica.

El humo del tabaco reduce el aporte sanguíneo al hueso, a las encías y a la mucosa oral, retrasa la cicatrización y altera la flora bacteriana, lo que facilita la aparición de infecciones y disminuye la capacidad de reparación de las lesiones.

Por estos motivos, la persona fumadora que decida someterse a un tratamiento con implantes debe comunicarlo al implantólogo, para que le informe de los riesgos que puede conllevar mantener este hábito durante la etapa de osteointegración. En estos casos, deberá realizarse un seguimiento más exhaustivo en la clínica dental para comprobar la evolución del implante y su correcta fijación ósea.

Estas serían las consecuencias inmediatas, pero ¿qué sucede largo plazo?

Los implantes dentales requieren de un mantenimiento continuado en el tiempo para su éxito a largo plazo.

Resulta imprescindible mantener una buena limpieza dental, utilizando la seda dental, cepillos interproximales o irrigadores bucales, además del cepillado diario al menos tres veces al día.

El tabaco es un factor que no ayuda a un correcto equilibrio de la flora bacteriana. Si a su consumo se une una mala higiene oral, todo ello favorecerá la aparición de problemas en tu implantes dental, como la mucositis y la periimplantitis.

La mucositis es una inflamación de los tejidos blandos que rodea al implante. Esta se produce por la acumulación de bacterias en forma de placa. Cuando la infección afecta al hueso que da soporte al implante se produce la periimplantitis, que puede llegar a provocar su pérdida definitiva. Este tipo de lesiones se pueden tratar en la consulta del dentista, mediante procedimientos mecánicos y la administracción de antibióticos, aunque la mejor arma es la prevención, realizando una correcta higiene del implante dental y acudiendo a las revisiones periódicas con tu odontólogo.

Dr. Humberto Arias Fonseca. Director de Clínica Odontológica Integral Dr. Arias. Gijón

NOTA:  Todos nuestros posts tienen un carácter informativo y divulgativo, y nunca sustituyen a la consulta con tu dentista.